Otra semanita de inclemencias meteorológicas (nieve, viento racheado y mucha agua), y nuevo corte en la autopista AP-9. Es matemático. Una simple granizada y nuevo choque en cadena, además de cierres cautelares de algunos tramos. Sin embargo, en mi opinión esta vez la culpa no ha sido de la concesionaria (Audasa) (y en ocasiones anteriores también es bastante dudosa su culpabilidad). Entonces, ¿de quién es la culpa?. Pues la culpa es de los usuarios de este tipo de vías. A lo mejor piensan que con pagar tienen derecho a obviar las más elementales medidas de seguridad. El manual de circulación lo deja muy clarito: las velocidades máximas marcadas por las señales (en este caso 120 km/h para los turismos) son sólo cuando las condiciones son totalmente favorables. Es decir, que para una velocidad máxima de 120 km/h deberemos ir restando en función de las adversidades: al ser de noche la visibilidad queda reducida (menos 20 km/h), como había mucha agua y granizaba más reducción (otros 20 km/h), y así sucesivamente. Quizás 80 km/h era una buena velocidad, pero todo depende de las características del turismo, de su estado, de los sistemas electrónicos que incorpore, del estado físico y mental del conductor, de los demás usuarios de la vía, etc. Yo he visto conductores pegar auténticos frenazos en plena autovía y autopista en cuanto caía una lluvia intensa o una granizada. ¿Porque hacen esto?. Pues directamente porque no saben conducir. Lo más fácil y lo que todo el mundo sabe hacer es pisar el acelerador, pero lo que muy pocos saben hacer es circular con el cerebro. Por otro lado, hay muchos conductores que confían demasiado en los ESP, ABS, etc. (y seguro que no saben ni cómo funciona ni para que sirven) con lo que obvian toda precaución. A lo mejor la causa de este comportamiento es que se tragan la publicidad como una verdad irrefutable y que con estos sistemas no tendrán problemas. Craso error.
Además, ¿porqué siempre pasan estas cosas en las autovías y en las autopistas?. Una buena pregunta con una respuesta sencilla: velocidad excesiva.
En resumen, que los conductores pasan de todo, y no se puede confiar en ellos. Como ejemplo, diré que el otro día circulando por la A-6, los paneles prohibían a los camiones el adelantamiento a los turismos por el fuerte viento lateral. Además les marcaban una velocidad recomendada de 80. Me vino el primer camión por detrás y adelantó. En la misma autovía, un turismo con una L de novato circulaba a más de 100 Km/h. Y puedo contar casos como estos y nunca terminaría. Según todo esto, ¿cómo se puede confiar en los conductores?. Seguro que en la AP-9 informaron de las granizadas y del viento, pero los conductores lo obviaron. Todo esto obligó a Audasa a cerrar la autopista, porque si pasa algo, los conductores le iban a echar la culpa (muchas veces hasta le echan la culpa de que llueva, granice o haga niebla). Al fin y al cabo como no se puede confiar en estos, lo mejor es no complicarse y cerrar la autopista. Una decisión que parece bastante razonable, sobre todo teniendo en cuenta los precedentes (ver Escándalo en la AP-9). Yo creo que esto fue lo que pasó.
Nuevo escándalo en la AP-9.
26-Enero-2009Escándalo en la AP-9.
12-Diciembre-2008Esta semana pasada se ha vivido un nuevo episodio esperpéntico en esta vía. Recordemos que la AP-9 es una autopista de peaje que une las ciudades de La Coruña y Vigo. Aunque yo me suelo centrar en la vía paralela N-550, no me resisto a comentar lo que pasó a principios de la semana pasada.
La semana comenzó meteorológicamente muy desapacible, con temperaturas muy cercanas a los cero grados y lluvias muy constantes. Todo ello se debía a un chorro de aire muy frío procedente del norte de Europa. Esta situación se suele dar una o dos veces por invierno. Sin embargo hay que decir que esta vez vino con temperaturas más bajas de lo que es habitual. Esto convirtió las gotas de agua en granizo, y en algunos lugares de baja altura en nieve. De hecho, a mí me tocó conducir entre Órdenes y Sigüeiro bajo agua y copos de nieve que no llegaban a cuajar en ningún momento. Pero la noche del lunes al martes, los charcos de agua se convirtieron en placas de hielo. Algo totalmente lógico, puesto que había 2 grados bajo cero. Yo tuve suerte en mi viaje diario a Santiago, pues en la zona más conflictiva ya habían echado sal, y sólo tuve problemas en la ciudad de Santiago al encontrarme rotondas y calles totalmente congeladas. Más o menos llegué a la misma hora de siempre.
Pero luego me enteré de que los que fueron por la autopista había quedado atrapados durante horas por un choque múltiple de unos 30 vehículos en sentido Santiago y que los que venían a La Coruña tuvieron problemas por culpa de un camión que bloqueaba parte de la vía. La causa de estas colisiones como siempre fue lo meteorológico. Esta vez le tocó al hielo. Es algo que nunca entenderé. ¿Acaso es el hielo el que va conduciendo?. Es el conductor el que tiene la culpa. Pero esto es otra guerra. Al final, lo de siempre: la concesionaria de la autopista (Audasa) se lava las manos y dice que no tiene la culpa y que no va a soltar ni un céntimo.
Toda esta situación me ha hecho reflexionar sobre la elección de utilizar la autopista o utilizar la nacional en mis desplazamientos diarios La Coruña – Santiago de Compostela. Cada vez estoy mucho más convencido de utilizar la nacional, con todos los problemas que esta tiene. Y me vaso en los siguientes puntos:
- La autopista es una opción sólo para ricos. Su alto precio (ida más vuelta) la convierte en una opción inviable. Pero este precio podría considerarse barato si realmente se compensase en otros aspectos. Pero tristemente no es así tal y como muestro en los siguientes puntos.
- Si el precio del peaje lo pudiese compensar con el hecho de que el coche vaya a consumir menos ya no sería tan caro. Pero la realidad es totalmente distinta. Las autopistas incrementan notablemente el consumo del vehículo; y sobre todo esta, que es un continuo subir y bajar.
- Si pudiese amortizar parte del precio del peaje con el beneficio de llegar antes a mi destino, sería menos caro. Pero desgraciadamente, para mi no es así. Para coger la entrada de la autopista he de dar un rodeo de unos 15 kilómetros y sino la tomo al principio a mitad de recorrido (Órdenes) tengo otra oportunidad con un rodeo de unos 5 kilómetros más o menos. O sea, que al final no gano tiempo. Por la nacional con tráfico normal el tiempo que invierto son 75 minutos tanto de ida como de vuelta y siempre respetando los límites de velocidad. La misma cantidad de kilómetros por autopista calculo que me podría llevar sesenta y pocos minutos (y que no es mi caso) sin tener en cuenta el tiempo invertido en las colas de los peajes.
- ¿Y si pudiese amortizar parte del peaje con más seguridad?. Esta es otra de las grandes falacias sobre las autopistas. A cualquiera que se le pregunte sobre ello va a contestar que son más seguras. En mi opinión las autopistas y las autovías son tan seguras como las otras carreteras, es decir, no son seguras. Además, en ellas impera la dictadura del “o corres o te paso por encima” (en el mejor de los casos te pitan o te insultan). Es decir, que no puedes conducir con libertad. Otro ejemplo de seguridad lo he contado anteriormente: lo choques en cadena siempre son culpa de la niebla que no se aparta, de la lluvia que deja charcos y del hielo por que no se ve. Pero a nadie se le ocurre circular más despacio. “¿Para qué?. Voy por una autopista; no puede pasar nada; es una vía muy segura”. Pues que sigan así.
- “Y si me pasa cualquier cosa, tengo el ticket para reclamar”. Adelante, otros ya lo han intentado y han tenido que comerse el marrón. Audasa siempre te va a decir lo siguiente: Denúncieme. Y con suerte para dentro de 3 años sale el juicio y que seguramente lo ganarán con su equipo jurídico vs. tu abogado. Olvídese, usted no tiene derechos.
Entonces, si pagas y no obtienes algo a mayores sobre las vías alternativas ¿Por qué hay que pagar?. ¡Ah!. Es cierto, porque te lo paga la empresa. Pues yo lo tengo claro, adiós AP-9 adiós.
Escrito por n550
Escrito por n550